POR UN VOTO CON MEMORIA Y DIGNIDAD.

Como ciudadano y docente universitario, me dirijo a ustedes —y especialmente a mis estudiantes— no desde una posición partidaria, porque no pertenezco a ningún partido político, sino desde un compromiso ético con la verdad.
Hoy observo con profunda indignación cómo en nuestro país el debate político se ha degradado. Es lamentable que, ante la falta de argumentos, se recurra a etiquetas trilladas como «comunista» o «terruco» para silenciar críticas legítimas. Esta baja cultura política es, precisamente, la herramienta que permite a los poderosos seguir manipulando a la nación.
Debemos ser claros: en el Perú actual, las etiquetas de «izquierda», “centro” o «derecha» han perdido su esencia ideológica. Lo que hoy presenciamos es, en realidad, un pacto de intereses donde estos sectores negocian bajo la mesa. No buscan el bienestar social, sino la supervivencia de sus privilegios.
¿Cómo podemos creerles a quienes, tras casi cinco años en el Congreso, ofrecen hoy lo que no fueron capaces de gestionar desde sus escaños? Es incoherente y doloroso ver a políticos aferrándose al poder para seguir disfrutando de gollerías, mientras nuestros maestros, enfermeras y enfermeros jubilados o cesantes reciben pensiones miserables tras una vida dedicada a enseñar y cuidar la salud de generaciones. Un peruano digno no puede seguir regalando su voto a quienes solo buscan «repetir el plato» para beneficio personal.
Hoy, muchos prefieren callar, prefieren la comodidad bajo el silencio o tienen temor a ser criticados. Sin embargo, recuerden que la indiferencia nos hace cómplices. El silencio ante la injusticia es el terreno donde crece la corrupción. Hoy, el Perú carece de líderes de la talla, por ejemplo, de un Martin Luther King, pero no por ello debemos rendirnos.
Mi llamado es a la conciencia: No deseo inclinar la balanza hacia ningún partido político, porque estoy convencido de que la honestidad es hoy un Valor escaso en nuestra clase política. Sin embargo, los invito a que en estas próximas elecciones nuestro voto sea un acto de dignidad: No más poder para quienes ya nos fallaron.
“Quien se portó mal con el Perú en este Congreso, no merece nuestro voto”
Seamos hombres y mujeres de bien, honestos y valientes para decir la verdad. El Perú no cambiará si seguimos eligiendo a los mismos cómplices de siempre.
«¿Crees que el voto de castigo a la reelección es el primer paso para sanear nuestra política?»
Dr. Edgar Adolfo Castillo González Ciudadano y Educador.
