{"id":334,"date":"2011-05-23T20:28:05","date_gmt":"2011-05-24T01:28:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.puentecultural.org\/main\/?p=334"},"modified":"2011-05-23T20:35:57","modified_gmt":"2011-05-24T01:35:57","slug":"soy-una-muchanchina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.puentecultural.org\/main\/2011\/05\/soy-una-muchanchina\/","title":{"rendered":"SOY UNA MUCHANCHINA"},"content":{"rendered":"<p>En el a\u00f1o 2007, los alumnos del 3ro de secundaria del colegio Libertador San Mart\u00edn de San Borja-Lima- Per\u00fa,<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.puentecultural.org\/main\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/mac1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-335\" title=\"Mar\u00eda Cristina Salgado\" src=\"http:\/\/www.puentecultural.org\/main\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/mac1-199x300.jpg\" alt=\"\" width=\"199\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.puentecultural.org\/main\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/mac1-199x300.jpg 199w, https:\/\/www.puentecultural.org\/main\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/mac1.jpg 283w\" sizes=\"auto, (max-width: 199px) 100vw, 199px\" \/><\/a>publicaron su peri\u00f3dico mural en el d\u00eda del maestro y me invitaron<br \/>\nespecialmente a dar el visto bueno de su trabajo. Fue para m\u00ed una sorpresa muy<br \/>\nagradable al encontrar un art\u00edculo titulado \u201cSoy una muchanchina\u201d, haciendo<br \/>\nalusi\u00f3n a la expresi\u00f3n que con cari\u00f1o siempre he usado para nombrarlos a ellos<br \/>\nen su conjunto, ya que al ingresar al aula a menudo les dec\u00eda: \u00a1Buenos d\u00edas mis<br \/>\nqueridos muchanchines\u201d. Mar\u00eda Cristina Salgado, una alumna destacada y<br \/>\ndesenvuelta, a quien siempre consider\u00e9 como una alumna y amiga, es la autora del<br \/>\nart\u00edculo que viene a continuaci\u00f3n, y\u00a0que luego de 4 a\u00f1os decid\u00ed finalmente publicarlo.<\/p>\n<p>Al margen de las expresiones de halago a mi persona, motivo por el cual lo mantuve en reserva, notar\u00e1n ustedes la capacidad de una buena redacci\u00f3n de una se\u00f1orita que en ese momento era una adolescente inquieta y traviesa del 3ro de secundaria. Gracias Mac por este lindo y bello recuerdo que cada vez que puedo leerlo, me traslado imaginariamente a todo ese grupo humano de tu promoci\u00f3n, inquietos y movidos pero que finalmente pudiste conducirlos sin romper la unidad ejemplar gracias a tu\u00a0liderazgo.<\/p>\n<p><strong>SOY UNA MUCHANCHINA<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por Mc Salgado.<\/strong><\/p>\n<p>Desde que llegu\u00e9 ac\u00e1, hace 9 a\u00f1os, descubr\u00ed que no me gustaba el\u00a0colegio. No me gustaban los horarios, ni que me digan a qu\u00e9 hora deb\u00eda comer y a qu\u00e9 hora ir al ba\u00f1o. No me entraba en la cabeza c\u00f3mo pod\u00edan reorganizar\u00a0 mi vida a su gusto, y c\u00f3mo a\u00fan as\u00ed, se supon\u00eda que deber\u00eda de disfrutar el colegio.<\/p>\n<p>No me gustaban, por consiguiente, las asignaturas, y nunca discrimin\u00e9: Odiaba a todas por igual, sea historia, matem\u00e1tica, ciencias naturales o geograf\u00eda. (claro que al entrar en secundaria, educaci\u00f3n f\u00edsica ocup\u00f3 un lugar\u00a0 muy importante en mi coraz\u00f3n).<\/p>\n<p>Pero volvamos al pasado \u201cprimarioso\u201d: Las ma\u00f1anas del 97 y 98 eran luchas interminables con tal de no ir al colegio, donde me pod\u00eda sujetar de las rejas de mi casa o intentaba que me de gripe cr\u00f3nica. (cosa que nunca existi\u00f3, y que hasta ahora intento\u00a0 inventar). El tiempo pas\u00f3, como muchas otras cosas, y poco a poco comenc\u00e9 a entender cu\u00e1l era el fin de todos esos horarios<br \/>\n(que hasta el d\u00eda de hoy me incomodan), y cu\u00e1l era el prop\u00f3sito de una subdirecci\u00f3n con dos suspensiones.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 la secundaria, casi sin darme cuenta. Y aunque cambiaron menos cosas de las que esperaba (pensaba que madurar\u00edamos\u2026), los profesores que antes ve\u00eda con extra\u00f1eza desde el aula de tercer grado de primaria, estaban, con un poco m\u00e1s de canas (caso contrario, con un poco menos de pelo). Pero hubo un profesor que capt\u00f3 la atenci\u00f3n de nuestro sal\u00f3n. Edgar \u2013 as\u00ed pide que lo llamen- lleg\u00f3 a la clase, cantando y saltando. Un ejemplo\u2026yo nunca llegu\u00e9 as\u00ed a una clase, y muchos de los \u201cmuchanchines\u201d de Castillo, que tambi\u00e9n estudian en mi sal\u00f3n, desconoc\u00edan esa entrada.<\/p>\n<p>Con zapatos bien lustrados y una camisa impecable, empieza a hacer lo que mejor he visto que \u00e9l ha podido hacer: Dar una clase. \u201cBuenos d\u00edas muchanchines\u201d, dice con energ\u00eda, y una oleada de alumnos semidormidos por el fr\u00edo invernal se levantan, como una ola humana. Edgar pide que nos sentemos, y todos lo hacemos. \u201cMi querida Zoilita me habr\u00e1 tra\u00eddo mi at\u00fan?\u201d dice en tono de juego, y el acento dictatorial innecesario que podr\u00edamos estar esperando, parece ser algo inalcanzable y absurdo, producto de nuestro amigo Edgar. Hay gritos en su clase, pero solo m\u00ednimos y necesarios. No hay anotaciones, ni insultos. Edgar Castillo, aliado de la perseverancia y de la din\u00e1mica, ha venido con un amigo hoy: Un elefante. Saber que pasar\u00e1 en sus clases es casi tan impredecible como saber con qu\u00e9 canci\u00f3n nos sabotear\u00e1 la concentraci\u00f3n en un examen \u2013es broma profe, nos gustan sus canciones-. Edgar Castillo sabe lo que hace, y aunque parezca este escrito un halago en b\u00fasqueda de una nota, no hay nada m\u00e1s alejado. Edgar nos ofrece, diariamente, un profesor, un maestro, un amigo, un sabio, un ni\u00f1o, alguien que se tomar\u00e1 una foto si encuentra una c\u00e1mara en su carpeta y te pedir\u00e1, despu\u00e9s de posar para el flash, que la guardes, alguien que como sabe poner en orden a 35 muchanchines, y alguien que sabe re\u00edrse a carcajada suelta cuando le pida un minuto al profesor de la siguiente hora. Pero Edgar no s\u00f3lo sabe de matem\u00e1tica\u2026,m\u00e1s de una vez nos cuenta trozos de su vida, de todas sus facetas, nos cuenta del dolor que hay afuera, en el mundo en la calle, en las guerras, nos ense\u00f1a qu\u00e9 tenedor\u00a0 usar si es que nos lleva a la Rosa N\u00e1utica, nos cuenta\u00a0del ingenio peruano, an\u00e9cdotas familiares, de su vida fuera de Lima, de su juventud, de sus inventos y experiencias, y a veces, para identificarse con la juventud de hormonas revueltas, tambi\u00e9n nos cuenta de la vecina \u201cpower\u201d o<br \/>\n\u201cfuerte\u201d. Mil cosas distintas, de mil temas distintos, en una sola clase. Tengo la suerte y el privilegio de poder escribir esto en una computadora, y mientras escribo esto, desde mi casa (a\u00fan mas suerte) Alonso me habla desde el Messenger, y le digo \u00bfSangre, qu\u00e9 piensas de Castillo?, y aunque no me guste hablar de terceros con otras personas (y no lo suelo hacer) la respuesta que me da Alonso es la misma que esperaba, y el mismo mensaje que intento dar yo; Alonso (U) mi vida dice: \u201cPucha, creo que es ch\u00e9vere, y sabe llevar la clase, osea que no es aburrido, adem\u00e1s que se lleva bien con todos\u2026a veces fastidia, pero es para ayudarnos, le interesa que aprendamos su curso y nos apoya cuando necesitamos algo, a veces se cierra en su posici\u00f3n, pero s\u00f3lo eso\u201d. Mis dudas son disipadas, y llego a la conclusi\u00f3n de que no soy la \u00fanica persona que disfruta de ser un muchanch\u00edn del genial Edgar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el a\u00f1o 2007, los alumnos del 3ro de secundaria del colegio Libertador San Mart\u00edn de San Borja-Lima- Per\u00fa, publicaron su peri\u00f3dico mural en el d\u00eda del maestro y me invitaron especialmente a dar el visto bueno de su trabajo. <a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/www.puentecultural.org\/main\/2011\/05\/soy-una-muchanchina\/\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">  SOY UNA MUCHANCHINA<\/span><span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-334","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.puentecultural.org\/main\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/334","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.puentecultural.org\/main\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.puentecultural.org\/main\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.puentecultural.org\/main\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.puentecultural.org\/main\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=334"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.puentecultural.org\/main\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/334\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":338,"href":"https:\/\/www.puentecultural.org\/main\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/334\/revisions\/338"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.puentecultural.org\/main\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=334"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.puentecultural.org\/main\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=334"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.puentecultural.org\/main\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=334"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}